A la chita callando

A la chita callando

Artículo originalmente publicado en DN Digital el 17 de Noviembre de 2023

A la chita callando

Si tuviera que ponerle un nombre con el que pasar a la Historia a Pedro Sánchez, tan preocupado por el “¿qué dirán de mi?”, uno de los más apropiados sería “el desenterrador”, y no sólo por el “show” de la exhumación de Franco, sino porque ha sido quien ha devuelto a la vida al proceso secesionista catalán cuando estaba absolutamente muerto.

En las últimas elecciones generales en Cataluña, el PP fue la tercera fuerza más votada con 7.000 votos de ventaja sobre ERC (cuarta), y 77.000 votos de ventaja sobre Junts (quinta). Por su parte VOX sacó casi el triple de votos que los secesionistas más radicales de la CUP.

Los partidos secesionistas obtuvieron poco más de 1 millón de votos, lo que supone solo un 27,2 % de los catalanes que acudieron a votar. Considerando que la abstención fue del 35%, los votantes secesionistas fueron solo el 18% del censo.

Respecto a las elecciones generales de 2019 el secesionismo perdió casi 700.000 votos, como ya ocurrió en las autonómicas. Con estas cifras ¿a qué podría haber aspirado ese separatismo fracasado?

Pero ahí estaba Pedro Sánchez, que antes de perder las elecciones del 23-J ya sabía de antemano que la única manera de seguir gobernando España era pactar no solo con los partidos de los condenados por sedición y de los exterroristas no arrepentidos, que ya eran sus socios, sino además con el partido liderado por un prófugo de la Justicia

Cualquier presidente en funciones con un mínimo de sentido de Estado, de responsabilidad y de decoro, hubiera puesto de inmediato sus votos a disposición del ganador o hubiera bloqueado la situación provocando unas nuevas elecciones.

Pero en esa noche electoral, la sorprendente y desmesurada euforia del partido perdedor, el PSOE, era una pista de que sus dirigentes ya tenían un plan para conservar sus poltronas. Porque Sánchez y su camarilla ya barajaban, y ocultaban a sus votantes, que estaban dispuestos a ceder lo que hiciera falta, pactando con quien fuera, para mantenerse en el poder a cualquier precio.

Haciendo de su necesidad traición, y no virtud como falazmente se atrevió a decir, Pedro Sánchez desveló sin pudor que buscarían votos “hasta debajo de las piedras”.
Y así se puso a negociar con los cabecillas de los lanzadores de las piedras, de los adoquines y de los cocteles molotov. Sus interlocutores prioritarios pasaron a ser los líderes en la sombra de esos siniestros Comités de Defensa de la República (CDR) que sembraron la destrucción y el caos en Cataluña, dejando heridos a muchos policías, algunos con discapacidad permanente. Esos policías que actuaron en Cataluña y que no quieren ninguna amnistía porque cumplieron con su obligación de defender nuestro país y nuestra democracia.

Recordemos las palabras del anterior presidente de la Generalitat de Junts, el “muy supremacista” Joaquim Torra que dijo “A vosotros, amigos de los CDRs que apretáis, y que hacéis bien en apretar”. Ese mismo al que Sánchez llamó el Le Pen español.

El reto era conseguir los 7 votos de Junts y para ello envió a Bruselas a su mano derecha, por desgracia un navarro, para que se humillara ante el prófugo Puigdemont con el fin de blanquearlo “milagrosamente” como si fuera ahora un interlocutor respetable. Vaya imagen más triste ver a un navarro prestándose a ese patético trabajo de cloacas.

Se habla mucho del chantaje del nacionalismo catalán, pero se habla menos del precio que ha puesto el nacionalismo vasco. Para el PNV el botín no es menor ya que se acepta «negociar sobre el reconocimiento nacional de Euskadi y el traspaso de la gestión económica de la Seguridad Social, así como otras cuestiones que afectan a Navarra. Por cierto ¿dónde está el PSN?

¿Y Bildu? ¿No dice nada? Auparon meses atrás a María Chivite a la presidencia de Navarra y fueron los primeros en apoyar a Sánchez sin rechistar. Han sido los menos ruidosos, los más dóciles y los menos reticentes. ¿Querrá decir eso que se conforman con el blanqueamiento que supuso que su portavoz, una condenada por apología del terrorismo, estrechara la mano de un Sánchez sonriente? ¿Se conformarán con la presidencia de la Federación de Municipios Navarros que les cedió el PSN, a pesar de que UPN estaba dispuesto a cedérsela al propio PSN? ¿será su próxima exigencia la alcaldía de Pamplona? ¿habrán pactado ya Bildu y el PSN eliminar la zonificación lingüística de Navarra?

Yo creo que Bildu, experta como nadie en cacería, no se conformará con premios de caza menor. Yo creo que calla porque sabe que a la chita callando tendrá como recompensa nuevos pasitos para añadir cuando sea oportuno una pieza de caza mayor en el camino a su quimérica Euskal Herria.

Porque ese es el precio. Esa es la pieza. Navarra.

¿Vamos a permitir los navarros que nos la arrebaten pasito a pasito calladitos?
¿Nos quedaremos en casa este sábado?
¿Nos iremos de fin de semana tan tranquilos y que el trabajo nos lo hagan otros?
¿O nos manifestaremos con Sociedad Civil Navarra este sábado al mediodía en la Plaza del Castillo en defensa de la libertad, la unidad y la igualdad?

Nos jugamos el futuro de Navarra y el de toda España. Movilicémonos de una vez.

Eduardo López-Dóriga Enríquez
Presidente de Sociedad Civil Navarra
www.sociedadcivilnavarra.org

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